Iniciando el hábito del club de las 5 AM: día cinco

 Llegó el viernes y lo logramos. Nuevamente me levanté a las cinco de la mañana, me sigue costando pero seguimos intentando. Uno de los grandes desafíos es persistir a pesar de las complicaciones que puedan surgir pero hay que seguir cosechando pequeños triunfos.

Anoche había un partido de fútbol entre la selección de Chile y la de Paraguay. Desconozco el resultado porque vi unos 10 a 15 minutos y logré dejar de verlo, a pesar de que me gusta el fútbol. Luego de ver unos minutos, consciente de que eran más de las 22 horas y que ya debía estar durmiendo, reflexioné que la victoria o derrota de los jugadores no me iba a ayudar en mi vida personal, al menos por ahora, por lo que era mejor dejar de ver el partido y dar por finalizado el día de pantallas tecnológicas.

Fue así como me salí de la aplicación y me dispuse a ir a acostarme pero me encontré con que los perritos habían destrozado lo último que quedaba de su cama y había que hacer algo urgente al respecto. Así que manos a la obra, saqué una máquina de coser que tengo en préstamo de mi madre y les preparé una cama improvisada que apenas estuvo lista, las mascostas utilizaron. Eso fue un gran triunfo y hasta me dio ánimos para considerar elaborar una mejor versión y quizás armar un negocio con ello.

Luego me di un par de vueltas por la cocina y aunque inicialmente no tenía muchas ganas, decidí ayudar un poco a lavar platos y guardarlos. Solo cuando terminé estas tareas, me fui a dormir, lo que significa que me acosté alrededor de las 23 horas, algo preocupado por si iba a poder o no levantarme al otro día en el horario indicado. Hasta consideré modificar la rutina y poner la alarma a las 6, pero en el último minuto dije que mejor que no.

Y aquí estamos, un poco cansado físicamente por las rutinas de ejercicios de los primeros 20 minutos. La verdad es que ha sido ejercicio suave, ya que por la hora no puedo hacer mucho ruido y tampoco quiero hacerlo fuera de la casa, sin embargo la serie de movimientos igual hace que mis músculos (normales aún) salgan de su habitual quietud y deban moverse un poco.

Ayer le seguí comentando a varias personas sobre este nuevo hábito. Una colega me contaba que ella lleva un mes levantándose a las 5 AM para hacer ejercicios, ya que se dio cuenta que en la tarde noche le estaba costando mucho tener un espacio de tiempo para realizarlo. Le llamó la atención que exista un libro sobre el tema y pareció escuchar con atención mis argumentos. De todas formas, coincidimos en que la hora es muy buena para hacer ejercicio y aprovechar la mañana. Me dio gusto saber, que quizás no estoy tan loco o al menos, no somos pocos. Otro colega me comentó que tiene una hermana que lleva más de un año realizando las actividades del club de las 5 AM. Es decir, también leyó el libro y se decidió a probarlo.

Como ya terminé de escuchar el audiolibro (el cual comencé el domingo pasado) quedé un poco viudo de contenido. Busqué una charla del Mago More, en la cual alcancé a escuchar (antes de dormir) que es bueno intentar las cosas. Esto, aunque suena obvio, me recordó que aunque pueda estar cansado, hay que seguir intentando para solo una vez de lograr los 66 días de meta, evaluar si valió la pena o no.

Ayer hubo algunos momentos en que me cuestioné si estaba bien o no. El físico me dolía cada vez que me ponía de pie, el sueño me acompañó y hasta me encontraron cara de enfermo y cansado algunas personas. Eso me preocupó, no tanto por lo que digan los demás, sino que por la posibilidad de estar abusando de mi cuerpo. Sin embargo. ¿Qué tan malo puede ser levantarse un poco más temprano y hacer apenas veinte minutos de ejercicio a diario? Ahí es cuando recuerdo una frase del libro que indica que el cambio es duro al comienzo, desordenado en el medio y hermoso al final.

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