Me cambiaron la micro!

La noche del viernes salí al cumpleaños de mi amigo personal Gonzalo Seguel. Y como era una fecha que estaba esperando hace mucho tiempo, decidí salir en micro y olvidarme de la opción de conseguirme auto, para así poder tomarme unas piscolas y celebrar con total libertad.

Salí de mi casa un poco atrasado, pero eso no era problema porque contaba con mis fieles micros amarillas. La línea 359 hasta ese día era parte de las micros amarillas (con buses que antes eran de la 419) y claramente se demoraban menos que las competidoras del transantiago 232 y 431 que también me dejaban en el centro.

Y el viaje fue un reflejo absoluto de lo que era el sistema antiguo. Un bus semi nuevo, manejado por ratos a tirones, con pasajeros vestidos de negro y pidiendo que los llevaran por 200 pesos. Muchas cumbias a todo volumen, gentileza de la radio corazón, y un conductor que derepente hizo cagar la caja de cambios y nos dejó botados a medio camino en plena Alameda. Así que obligado a bajarme y tomar otra cosa que me llevara hacia los barrios del ermitaño. (Gonzalo)

El carrete estuvo buenísimo y aún no me atrevo a emitir declaraciones al respecto. Por lo menos no en el blog todavía. Como adelanto les puedo contar que hoy me junté con unos amigos en el Estadio Nacional y empecé a recordar mis desafortunadas declaraciones de la noche anterior. Pero eso da para un post completo.

Volviendo al tema de este post, alrededor de las 5 AM estaba arriba de la pelota con mi buen amigo LAP, y se me ocurrió la genial idea de caminar hacia la Av. Grecia para aprovechar de hacer hora, conversar sobre la vida, y tomar la mítica 359 que tantas veces me traía hacia la casa. La misma micro amarilla que había tomado la noche anterior.

Estaba algo mareado, con sueño y embobado con la conversación cuando de repente veo un flamante bus del transantiago (el mismo de la foto pero aún era de noche) con el número 359, y si no hubiese sido porque aún estaba curado, no habría atinado a subirme a esa micro. Yo esperaba mi bus amarillo y pensé que lo que estaba viendo era un espejismo no más.

No puedo estar tan curado, como para empezar a ver todas mis micros amarillas convertidas en buses del Transantiago!!

Más o menos eso era lo que pensaba alrededor de las 6 AM cuando aún era de noche y me acababa de subir al flamante bus oruga en la comuna de Ñuñoa. Minutos más tarde me había quedado dormido, y derepente desperté con otro curao a mi lado izquierdo que dormía profundamente con su cabeza apoyada en mi hombro. No puede ser!!! pensé en ese instante, y me paré apenas pude para irme a sentar en otro lado. Fue entonces, cuando empecé a creer que estaba loco al ver buses TS con los números 307, 184, 359, etc!! Mis queridas micros amarillas se habían transformado en cuestión de horas. Salí a carretear en un 359 amarillo y volví a mi casa en un 359 oruga.

Como uno siempre se queda dormido y al día siguiente ni se acuerda qué tonteras vió o hizo, le saqué hartas fotos a la micro para que me creyeran lo que me había pasado, pero cuando vi en la televisión que habían entrado en operación un montón de micros nuevas, respiré más tranquilo. No estaba tan arriba de la pelota, era verdad.

Ahora ya no tengo opción. Si salgo atrasado ya no puedo esperar a la micro amarilla para recuperar tiempo adelantando velozmente a todas las orugas blancas que pasan antes. Ahora sólo existen buses tortuga que pasan una vez a las mil por la esquina de mi casa. Igual rico, porque si me voy al metro Las Rejas, tengo la 307, 359, 184, 232 y 431 que llegan hasta mi casa, y todas con buses del transantiago. :)

Comentarios

Udo dijo…
Entonces?, te desagradan o no estos imponentes buses nuevos, a ratos como que hablas con nostalgia por la partida de las siempre "camboyanas" (perdonando el calificativo), micros amarillas, ayer mismo por ejemplo, tuve una experiencia similiar al cambiar las antiguas máquinas del recorrido 405 por las futuras mariposas, llegué a la una de la mañana a mi casa porque si antes estas mismas pasaban cada cinco minutos, la de ayer definitivamente no pasó, o sea, adiós al antiguo sistema de trasporte, habrá que esperar el invierno para ver si éstas nuevas maravillas tienen las agallas suficientes para soportar las tan comunes inundaciones de todos los inviernos...
Nelson Alvarez dijo…
La verdad es que al principio no me gustaban porque se demoraban mucho en comparación a las micros amarillas. Pero parte importante del problema, era la adaptación de los conductores.

Ahora por fin, nuevamente es posible encontrarse con micros nuevas que vuelan (no sé que pasó con el limitador de velocidad)y tambien a veces aparecen las lentejas, igual como ocurría en el viejo sistema.

Lo rico es que ayer a las 23:45 encontré un 232 en Escuela Militar con dirección a Maipú, cuando antiguamente a las 22 hrs ya no pasaban. Así que hay cosas buenas y malas pero ya se normalizó el cuento, y obviamente es más rico andar en micros nuevas y que se detienen en los paraderos.

El resultado neto es a favor.

Viva el Transantiago, aunque la ciudad siga siendo compleja.

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