domingo, abril 07, 2013

Fin de semana positivo

Luego de muchos fines de semana dedicados full a la pega o a los pitutos, este sábado y domingo que ya terminan fueron bastante positivo con una mezcla de todo un poco.

Aunque la producción pitutera no fue muy alta ya que estuve dedicado a trabajar por amor al arte para un familiar que tiene un emprendimiento web, aproveché de aprender a usar Illustrator y descubrí el por qué se prefiere a esta herramienta en vez del famoso photoshop en las imprentas.

La idea es que photoshop trabaja con las imágenes en pixeles, por lo que si les haces un zoom muy grande verás que la imagen se compone de puros cuadritos. En cambio, Illustrator trabaja con vectores, que en otras palabras usa funciones matemáticas para guardar la información de la imagen y de esa forma al hacer un zoom o escalar, siempre se ve bien. Esto implica que al imprimir la imagen sale clarita.

Sabido lo anterior lo difícil era aprender a hacer los famosos vectores, pero todo se solucionó al descubrir que la herramienta mágica para dibujar son las plumas y una vez que se aprenden a usar todo lo demás es cosa de práctica e ingenio. Un esfuerzo que duró hasta alrededor de las 2 AM, del domingo combinado con una buena película de la TV de fondo.

El último día de la semana, se lo dedicamos al auto. No lo lavaba hace meses y estaba asqueroso. La limpieza fue lo más profunda posible ya que me interrumpieron los compromisos de la familia que requerían salir de compras para cocinar y esas cosas pero me encantó como quedó el auto. Al conducirlo volví a sentir que iba en un auto relativamente moderno y no en un cacharro casi obsoleto.

Finalmente pude escaparme una horita donde mis padres con mis porotitas para ir a buscar un cable que se me había quedado la jornada anterior. Un paseo muy entretenido con las niñas que se portaron bien mientras la mamá aprovechó de dormir y de ordenar un poco la casa. De vuelta el cinturón del asiento de la hija mayor terminó de romperse y descubrí que una de las piezas era igual a un objeto que había encontrado botado más temprano cuando lavé el auto.

Uniendo las piezas, con algo de insistencia e ingenio, pude arreglar el asiento, un problema que teníamos hace semanas porque estaba a punto de romperse y hoy cuando se rompió me había dejado muy preocupado porque comprar uno nuevo implicaba tiempo y muchas lucas, aparte de la urgencia porque las niñas viajan todos los días en el auto.

Corregido y reparado el asiento, puedo decir que ha sido un buen fin de semana, sobre todo porque mientras hacía todas estas cosas, que en realidad no fueron muchas, también le dediqué varios espacios de tiempo a jugar exclusivamente con mis hijas de 3 y 1,5 años, las que se mostraron muy contentas y participativas.

Demás está decir que en paralelo mi señora como siempre se portó bien haciendo las tareas de la casa, trabajando y cuidando a este trío de angelitos. (Incluyéndome). Lo mismo para mis viejos que me atendieron impecable como siempre.
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