sábado, junio 10, 2006

Reflexionando sobre la amistad


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Publicada por nalvarez.
Ayer se llevó a cabo una feria de empresas en mi universidad, donde alumnos de último año deben vender productos producidos por ellos mismos, en una especie de simulación de lo que sería tener una empresa desde su creación hasta la comercialización del producto final.

Como el mercado es pequeño, y el dinero de un estudiante no es mucho, en general es bastante difícil vender los productos y los alumnos empresarios tratan de conseguir que sus amigos más cercanos participen comprando y animando a comprar a la mayor cantidad de gente posible. De esta forma, hace varios años cuando me tocó a mí vender un tazón, usamos todos nuestros contactos y amistades para vender la totalidad de nuestro inventario. Nos fue muy bien.

Durante los años siguientes, toda la gente que me había comprado, de una u otra forma me empezó a cobrar la palabra cada vez que le tocó vender algo, y así sucesivamente les fui devolviendo la mano comprándole sus productos a casi todos.

Ayer, ya no me quedaban deudas con nadie, sin embargo tenía que comprarle un producto a mi actual compañero de trabajo, y a uno de mis amigos más cercanos. Como mi corazón de abuelita siempre me traiciona, terminé "ayudando" a todos los que pude, comprando un montón de cosas que realmente no necesito, y gastando plata que ni siquiera tengo. O sea, de nuevo me vine lleno de productos para la casa.

Mientras compraba y gastaba, me consolaba pensando en que el fin justifica los medios, por lo que de alguna parte saldrán más adelante los fondos para financiar todas esas compras, pues se trataba de ayudar a los compañeros. Horas más tarde, la misión era lograr que mi compadre Guillermo vendiera la mayor cantidad posible de "cavas" o por último acompañarlo hasta el fin del evento.

Los detalles de lo que sucedió más tarde están demás, uno de nuestros supuestos partners nos abandonó una vez más, otros se hicieron de rogar más de la cuenta a la hora de ayudar y ni siquiera sabemos si lo hicieron de buena gana, y finalmente todo terminó en una conversación sobre quiénes son verdaderamente nuestros amigos y por qué yo los considero como en niveles.

Guillermo dice que no está de acuerdo en que yo diga que tengo algunos amigos que considero más amigos que otros. Según el la cosa debería ser tajante, o son amigos o no lo son. Curiosamente yo defendía a muerte a uno de ellos que no había ido a la feria, pero que yo consideraba o considero uno de mis amigos de confianza.

Ahora conversando con el me dice que le dio "paja" ir a la U ayer, que le quedaba muy lejos etc. y no pude evitar pensar en las innumerables veces que he viajado hasta 3 horas por ir a compartir un rato con ellos. Me pareció sumamente injusto.

Al mismo tiempo he descubierto que el 99% de mis contactos en msn me escribe únicamente para pedirme favores. Los que no lo hacen, es para sacarme en cara que no les respondo en el segundo inmediatamente siguiente a su pregunta, y el resto sólo espera que uno los entretenga contándole mil cosas sin ofrecer nada a cambio.

Entonces me pregunto, ¿Valdrá la pena?

Soy consciente de lo importante que son los amigos y los contactos, pero en tardes como hoy, veo con tristeza que a veces la gente solo piensa en su propio beneficio.

Peor aún, aquellos amigos que dicen hacer cosas por la amistad, quizás sólo lo hacen por sentirse bien ellos mismos, es decir su verdadero interés por la otra parte es nulo. Sólo les interesaría quedar bien con ellos mismos.

¿Dónde estará el límite entre ser un buen amigo desinteresadamente o sólo por satisfacerse a uno mismo?
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