sábado, marzo 24, 2007

Un cliente que se encariña con la marca

Yo soy de esos clientes que toman algunas decisiones con la mano en el corazón, a tal punto que cuando tuve que abrir mi primera cuenta corriente, lo hice en el banco que me daba peores condiciones, pero que había sido el mismo que financiaba mis estudios, en una relación de largo plazo que ha tenido sus pro y sus contras, pero que se mantiene hasta hoy.

Es que aunque mi banco tiene mil defectos, le permitió a mi viejo tener auto y pagar o postergar mejor dicho, el pago de mi Universidad, la que tendré que seguir pagando de aquí hasta el bicentenario.

El año pasado cuando tuve la oportunidad, abrí una segunda cuenta en el banco de la competencia, principalmente para duplicar mi capacidad de endeudamiento, y en realidad fue una medida acertada. Con un costo de mantención mucho menor, y con mayores líneas de crédito, hice zumbar esa cuenta, pero aún la mantengo y le tengo cariño también porque me ha ayudado en momentos difícil. Así que tengo dos bancos y a los dos los quiero, a veces más, a veces menos.

El otro día mi banco B me bloqueó la tarjeta de crédito y me mando a Dicom. Algo que mi banco A no hace, sino después de haberme llamado unas 20 veces por teléfono. En ese momento me emputecí, pero después de pagar me desbloquearon la tarjeta, y espero que la próxima semana me saquen de dicom. O sea, quedamos a mano.

Bueno, pero más que hablar de banco, me queria referir a mi primera experiencia con el servicio al cliente de falabella, mi primer plástico, y uno a los que les tengo más cariño. Es que los chicos de falabella siempre me repactan las cuotas y me mandan a dicom recién después de 3 meses de no pagarles, y siempre por la menor cifra, como por ejemplo en este caso por 7 lucas. No como los infelices de Ripley que me mandaban por el total, y casi al tercer día de atraso. Además que me cerraron la cuenta a pesar de que les pagué todo y de una sola vez. Justamente, el mismo día hice lo mismo en mi falabella de siempre, y me mantuvieron como cliente.

Hoy fui a pagar y ponerme al día, y aproveché de pasar al servicio al cliente a solicitar que me renovaran el plástico que tenía del año del cuete y ya estaba obsoleto tecnológicamente. Sí, muy barsa, después de que nunca les pago, les fui a pedir que me atendieran bien, y lo hicieron excelente!

Así que no puedo estar más contento y agradecido, y obviamente con muchas ganas de empezar a pagarles siempre al día y de no atrasarme más, además de preferirlos cuando tenga que hacer alguna transacción.

Me gusta destacar el tema, porque es muy agradable cuando una institución te trata bien como cliente, y consigue que le tengas más cariño y confianza, en una relación donde ambos se benefician, ya que obviamente todo lo que uno hace con el plástico, genera comisiones e intereses, pero es una relación de ganar ganar.

Ejemplo: El otro día estaba con una persona que tiene un teléfono de prepago y se le acabó el saldo. Era la media noche y no había donde comprar una tarjeta de prepago, pero sí habían cajeros automáticos. Mi consejo obvio para mí, fue "vamos al cajero y carguemos el celu"

Ante la sorpresa de mi acompañante, le expliqué que bastaba con poner la tarjeta bancaria, seleccionar la opción y generar un código que permitiría cargar el celular, y asunto solucionado. Después de mi detallada explicación me contestó con un lapidario "No tengo ninguna de esas cuestiones..."

Sí, es cierto, si sacas 3 lucas que es el mínimo, te cobran el impuesto al cheque, pero te ahorras las molestias de tener que ir hasta tu casa a buscar el chanchito, o esperar hasta el próximo 30 de cada mes para tener disponible.

Ups, me extendí... pero en fin, le tengo cariño a mis bancos y a falabella. Me han permitido hacer hartas cosas, aunque actualmente me tengan urgidísimo por estar sin pega y porque les tengo que seguir pagando un montón de cuotas.
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