sábado, octubre 14, 2006

Cosas de la vida

Ayer fuimos con el equipo de trabajo, a almorzar a la Picola Italia, o algo por el estilo (Fijo que lo escribí mal)

A la hora de pedir el plato, no se me ocurría qué elegir así que propuse un puré con pechuga de pollo. Inmediatamente uno de mis compañeros, mucho más experimentado que yo, me dijo que para eso mejor iba a comer a donde mi abuelita, que mejor pidiera algo especial.

Así que la elección fue, "corbina de la nona", un plato que no me gustó tanto, pero tampoco estaba malo. Mejor dicho era rico, pero no mi favorito.

El comentario de mi compañero me recordó mi antigua costumbre de pedir cosas raras e ir probando y conociendo nuevos mundos constantemente. Se me había olvidado esa entretenida forma de ver la vida, la misma que me hizo orientarme hacia el uso del computador e internet.
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