domingo, mayo 07, 2006

¿Iba o no iba al carrete? Al final tomé una buena decisión.

Anoche tuve la buena idea de asistir a la celebración del cumpleaños número 30 de mi amigo personal y ex compañero de estudios, Alejandro Chaves Iturra.

Si bien es cierto, el compromiso personal hacía de carácter obligatoria la asistencia, además de las ganas naturales de celebrar, siempre estaba presente el fantasma de arrugar a última hora, de considerar variables como la falta del auto, las distancias y la posible ausencia de invitados conocidos.

Finalmente me puse las pilas y partí con menos expectativas que las iniciales, ya que ni mi compadre Nikolás, ni el Guille ni los Luchos iban a asistir, y mis partners Gabito y Cristián seguramente se iban a ir altiro a la Kamazú, lugar donde yo no tenía intenciones de terminar. Pero no podía faltar, además que el fin era más que una buena razón. Había que acompañar al cumpleañero.

Tomé una de las últimas micros de la noche, después de comprobar que el recorrido que me servía ya no pasaba a las 10 de la noche y alguien le preguntó al conductor hasta a qué hora hacían recorridos. La respuesta fue interesante, los Transantiago de la 380 Quilín Maipú salen hasta las 23 horas.

Me bajé en Av. Salvador con Irararrázabal y empecé a caminar hasta el Cautibar, un lugar que superó todas nuestras expectativas. Mucha gente, música, los tragos eran ricos (sí, porque aún hay lugares donde te sirven cosas tóxicas embotelladas con marcas que no son) y muchas mujeres en un ambiente muy ameno.

Lo más importante, los amigos del cumpleañeros todos muy buena onda igual que el festejado, detalle que me hizo recordar por qué el crespito es mi amigo, y la buena sintonía que siempre se da con sus amigos que son re parecidos a él. Alguna vez los denominamos "los clones" porque más que sus ex compañeros del colegio NotreDam (o algo así) parecen hermanos.

La reina indiscutida de la noche fue "la peca", la polola de uno de los amigos de Alejandro que llegó en la mitad del carrete y que con su simpatía y tremenda conversación me hizo revivir en un par de minutos. Yo estaba medio ido, sin tema de conversación, dominado por el sueño y muy mareado por los 3 sour que me había tomado al hilo. Al conversar con la bella e inteligente estudiante de historia, se me pasaron los síntomas inmediatamente, y prácticamente tomé un segundo aire. Estaba en eso cuando llegó el pololo a marcar terreno y se la llevó de mis dominios. El final de la historia terminó con los 3 aconsejando muy entretenidamente a Alejandro, y luego arreglando el mundo conversando con el pololo de la peca que casualmente era computín como yo. O sea, lo pasé bkn y pura buena onda con todos.

Les recomiendo el Cautibar, y la picada de comida que hay en la esquina del frente, en Campos de Deportes, o Campo de Deportes, no me acuerdo. Hay unos lomitos gigantes a 2 lucas que sirven para que coman hasta 4 personas y funciona hasta las 6 am. (El cautibar cierra a las 4:15)

DISCLAIMER: No tengo ninguna relación con el cautibar ni con sus dueños, aunque igual estaba buena la mesera jajaja

Nota: El día comenzó con un condoro de Seguel que nos dejó tirados en un partido de baby fútbol al que no llegó por borracho. Finalmente se portó como un gran amigo al acompañarme por más de una hora bajó el frío esperando la micro, entre las 5 y 7 de la mañana en Salvador con Irarrázabal. (Se me olvidó que los domingos los recorridos se iniciaban más tarde)

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