domingo, octubre 30, 2005

El miedo al ridículo...


infancia6
Publicada por nalvarez.
Cuando era pequeño, me obligaban a participar en todos los actos especiales del colegio, junto a todos mis compañeros de curso, y delante de todos los padres y apoderados que asistían a estos eventos.

Eran momentos de fama en los que había que olvidar el miedo al ridículo y salir a actuar con la preocupación de no olvidar la coreografía y no cometer errores. Claro, porque si te equivocabas, tus compañeros te iban a retar, te iba a ver todo el colegio y podía ser el momento ideal para pasar a la historia.

Sin embargo no recuerdo haber sufrido ningún bochorno, y ayer mientras revisaba las fotos de esos actos, me sentía contento de haber participado en ellos.

Algo parecido me pasó este viernes cuando salí con unos compañeros a un Karaoke. Debo reconocer que estuve a punto de renunciar e irme para la casa, en lo que habría sido un "gabitazo", es decir dejarlos a todos botados e irme sin avisar del carrete.

Sin embargo, una vez instalado en el lugar, y al ver las caras de aburrimiento y sueño de algunos, quise innovar y atreverme. Recordé que ahora estoy más expuesto que nunca a través de mis blogs, la página del Departamento, mi msn, e incluso hasta una entrevista que me hicieron para una revista de la U que va a ser difundida entre profesores, alumnos, ex alumnos y empresas.

Entonces, ¿qué importa salir a cantar delante de unas cuántas decenas de personas que nunca me han visto, no me conocen, y tal vez nunca me conocerán?

Así que tomé papel y lapiz, inscribí mi nombre y salí a cantar totalmente solo, sin compañero (como lo hacía la mayoría) e incluso me di el lujo de ir a reclamar porque habían eliminado mi canción del repertorio (lo que me daba la tremenda oportunidad de arrepentirme y sacarme el pillo con que me habían borrado del programa)

Reclamé y exigí mi turno, y minutos después cuando mis amigos vieron que no salía, pensaron que me había corrido, y con gusto pude decirles "yo no me corrí, salgo en dos canciones más"

Gonzalo pensaba que la gente me iba a pifiar y estaba preparado para ir a rescatarme como buen amigo en caso de que mi expedición fracasara, según confesó al fin de mi presentación. Su sorpresa debe haber sido grande cuando la gente enganchó con mi tema y hasta cantaba conmigo.

Claro, "ahora te puedes marchar" de Luis Miguel fue una buena elección. Ahora yo puedo decir que tuve mis 15 segundos de fama con micrófono, música y escenario... Algo que semanas atrás jamás habría intentado.
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